Ventajas de la dieta vegana para prevenir enfermedades y mejorar la salud

Beneficios de la dieta vegana para la salud y para prevenir enfermedades

¿Realmente necesitamos comer carne, pescado, lácteos y huevos para gozar de buena salud? En las últimas décadas se acumulan las evidencias científicas que demuestran lo contrario. De hecho, cada vez se conocen mejor los efectos negativos del consumo de proteína animal, así como las ventajas de una dieta basada en plantas.

¿Qué estamos comiendo realmente?

En todos los anuncios de la industria alimentaria, los animales siempre están limpios y sanos. Incluso parece que sonrían a la cámara e insinúen “cómeme” o “bébete la leche de mi bebé”.

Por supuesto, la propaganda ganadera dista años luz de la realidad. El 100% de los animales explotados está ahí en contra de su voluntad. Las condiciones suelen ser deplorables. Unos sufren más y otros menos. Pero todos terminan su vida mucho antes de lo que deberían.

El respeto a la vida y la libertad de los animales ha llevado a mucha gente a replantearse su alimentación. Al mismo tiempo, el impacto medioambiental de la ganadería ha hecho que la ONU recomiende la adopción de dietas veganas, vegetarianas o flexitarianas.

¿Y la salud?

Nos educaron en el mito de que necesitamos comer animales para crecer sanos y fuertes. Pero aquí de nuevo, la realidad es bien distinta.

Cuando comemos carne (sea de mamíferos, aves o peces), lácteos o huevos, estamos introduciendo en nuestro cuerpo toda una serie de sustancias nocivas para nuestra salud: grandes cantidades de grasas, antibióticos, hormonas, restos de transgénicos, pesticidas, insecticidas, amoníaco, etc.

La realidad detrás de la carne, los huevos y los lácteos
Crédito: Stefano Belacchi / We Animals Media

Grasas

No es ningún secreto: los productos de origen animal suelen tener niveles muy altos de grasa y de grasas saturadas. 

Además, con el desarrollo tecnológico, y a fin de satisfacer la demanda de la creciente población humana, la industria ganadera sigue acelerando al máximo todos los procesos. Se esfuerza por cebar y engordar a los animales a marchas forzadas, mucho más de lo que sería natural. 

De esta manera, el ya de por sí alto nivel de grasa sube aún más. Y mientras tanto, disminuye la calidad.

Antibióticos

La industria ganadera necesita todo el tiempo mantener los costes bajos y aumentar su rentabilidad. Para ello, ha ideado un sistema con condiciones durísimas de reproducción, cría y explotación de los animales. 

Esto, a su vez, conlleva un alto nivel de infecciones, lesiones y enfermedades entre los animales. Para solucionarlo, o más bien para prevenirlo en la medida de lo posible, se les suministran antibióticos de forma rutinaria. Esta medicación se lleva a cabo con instrumentos no esterilizados, por trabajadores sin formación médica de ningún tipo, y en cantidades muy generosas para asegurarse el menor riesgo posible de pérdidas económicas. 

Por supuesto, estos antibióticos no desaparecen del mundo sino que terminan contaminando, no solo los productos que la gente ingiere, sino también las aguas, la tierra y el aire. El peligro de la disminución de la efectividad de los antibióticos es ya una realidad.

Antibióticos en la carne, huevos y lácteos

Hormonas

Además de los antibióticos, los animales en la industria ganadera también reciben cada día una generosa dosis de hormonas y esteroides que aceleran su crecimiento. 

Esta práctica ha ido consolidándose en el mundo occidental hasta alcanzar quizás el límite que pueden aguantar los cuerpos de los animales. Por ejemplo, en los años 50, en EEUU., pasaban unos 90 días desde el nacimiento de una gallina hasta su muerte. Pero hoy, se mata a las gallinas con sólo 40 o 45 días de vida como mucho, siendo aún pollitos.

Transgénicos

Asimismo, hay que tener en cuenta el riesgo que puede suponer la alimentación con alimentos transgénicos. La inmensa mayoría de la soja, el maíz, el trigo y otros cereales transgénicos que se cultivan en el mundo está destinada a alimentar a los animales en las explotaciones ganaderas. 

Cualquier problemática que encontremos en estos alimentos modificados genéticamente será válida para la carne y las secreciones de animales que fueron cebados con estos productos.

Condiciones insalubres y toxinas en alimentos de origen animal
Crédito: Jo-Anne McArthur / Oikeutta Elaimille / We Animals Media

Toxinas

Los productos de origen animal contienen también un enorme nivel de toxinas debido a la gran cantidad de insecticidas, fungicidas y amoníaco que se usan en las instalaciones donde están confinados los animales. 

Los animales se encuentran literalmente bañados en excrementos, orina, cadáveres no retirados, miembros mutilados y sangre. En estas condiciones, rociar constantemente las instalaciones con sustancias químicas se considera un mal menor para la industria, a pesar del nivel de toxicidad que acarrea a los productos finales.

Así pues, al comer pescado, carne, huevos o lácteos uno ingiere un sinfín de sustancias nocivas para la salud. Además, los humanos comen hoy más animales que nunca. Para la salud pública, el resultado es nefasto.

Enfermedades relacionadas con el consumo de carne, pescado, lácteos y huevos

Año tras año, las enfermedades relacionadas con el consumo de productos de origen animal no hacen más que aumentar: cáncer, enfermedades cardiovasculares, colesterol alto, tensión alta, diabetes, osteoporosis, tumores diversos, depresión, fallos cerebrales… 

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, entre 2000 y 2012, el porcentaje de muertes por enfermedades no transmisibles en el mundo aumentó un 13%. El 87% de las defunciones en los países ricos fueron por enfermedades no transmisibles. Esta lista está encabezada por el cáncer, las enfermedades del corazón y del cerebro, la diabetes, y la insuficiencia renal.

Las estadísticas muestran que todas estas enfermedades están relacionadas con el consumo de carne, pescado, lácteos y huevos. También lo están la osteoporosis, la obesidad, ciertas deficiencias sanguíneas y otras enfermedades “menores”, menos letales.

Diversas investigaciones han confirmado las conclusiones a las que llegó el Dr. Campbell en El estudio de China: las tasas de cáncer, enfermedades cardiovasculares, diabetes e insuficiencia renal son siempre más bajas entre los vegetarianos, y aún más bajas entre los veganos

Enfermedades relacionadas con el consumo de carne, lácteos y huevos

Enfermedades del corazón

Las disfunciones cardiovasculares son responsables de cerca del 40% de las muertes en Estados Unidos. El Dr. Colin Campbell aporta una serie de estudios que muestran una clara correlación entre el consumo de animales y las enfermedades del corazón. 

Uno de los experimentos más impresionantes fue el realizado por Lester Morrison, quien en 1946 comenzó a realizar un seguimiento de 100 personas que sobrevivieron a un ataque al corazón. 50 de ellas siguieron consumiendo la comida americana habitual y otras 50 pasaron a un menú «experimental», con considerables restricciones en el consumo de carne, huevos y productos lácteos. El último de los consumidores del menú americano normal murió al cabo de 12 años, mientras que 19 de los 50 pacientes que comían principalmente alimentos vegetales seguían vivos. 

Campbell señala que el estudio fue «demasiado precoz» y por tanto quedó en el olvido. Según él, en los estudios que obtuvieron resultados similares, los investigadores tendieron a centrarse en el colesterol y las grasas saturadas como causas de la enfermedad. Lo hicieron a pesar de los datos que demuestran que no sólo la grasa animal es responsable de la acumulación de precipitaciones en los vasos sanguíneos, que bloquean el flujo sanguíneo normal, sino también las proteínas animales. 

Mientras tanto, la tasa de mortalidad por enfermedades del corazón se ha reducido gracias a tratamientos como las cirugías de bypass. Sin embargo, la propagación de las enfermedades no ha disminuido, y los tratamientos dejan muchos otros daños. Aún así, sólo unos pocos investigadores y médicos se interesan en las causas y la prevención de estas enfermedades. 

Uno de ellos es Caldwell B. Esselstyn, que trató a un grupo de pacientes cardíacos que tuvieron 48 eventos cardíacos durante ocho años. Les ordenó que dejaran de consumir todos los productos cárnicos y lácteos, así como los aceites. Entre los 47 pacientes que siguieron su menú, no se produjo ni un solo evento cardíaco durante los 11 años siguientes. Y en el 70% de ellos, incluso se abrieron los orificios de las arterias. 

Enfermedades quese pueden prevenir con dieta vegana

Otro estudio importante fue el realizado por el Dr. Dean Ornish en un grupo de pacientes cardíacos que se sometieron a reducciones drásticas de alimentos de origen animal, actividades de relajación y ejercicio físico. Durante el año de prueba, se produjo un descenso de la enfermedad cardíaca en el 82% de los pacientes. La incidencia del dolor de pecho disminuyó en un 91%, en comparación con un aumento del 165% en el grupo de control (pacientes cardíacos que continuaron con su estilo de vida como antes). 

Muchos otros estudios muestran resultados similares, pero las instituciones sanitarias siguen recomendando cambios dietéticos «moderados» que ignoran el riesgo de enfermedades cardíacas. En El estudio de China, el Dr. Campbell concluye:

«Nuestras instituciones sanitarias engañan deliberadamente al público cuando se trata de enfermedades del corazón, todo en nombre de la «moderación».

Obesidad

2 de cada 3 estadounidenses tienen sobrepeso, con un alto riesgo de enfermedades mortales y una considerable disfunción. Campbell afirma con rotundidad que, a largo plazo, no hay ningún beneficio en las dietas basadas en la reducción drástica de calorías o centradas en un ingrediente concreto. 

La solución se halla en una dieta basada únicamente en alimentos integrales de origen vegetal (sin limitar las cantidades ni el número de calorías) en combinación con el ejercicio físico. 

El efecto de la propensión hereditaria a la obesidad es insignificante. Por ejemplo, en la China rural, el equipo de Campbell no encontró personas gordas, en comparación con los numerosos chinos gordos en EEUU. 

Los experimentos con el cambio de dieta en grandes poblaciones produjeron resultados impresionantes. Por ejemplo, en el Centro Pritikin, 4500 personas con sobrepeso cambiaron a una dieta totalmente vegetal sin limitar la cantidad, con actividad física. Después de 12 días, hubo una disminución de 2,5 kg, y al cabo de un año la pérdida de peso alcanzó los 12 kg. 

En este contexto, cabe recordar las advertencias del Dr. Campbell contra el «vegetarianismo de comida basura», que incluye adiciones de aceites y azúcar, así como el uso de harina blanca.

Diabetes de tipo 2

La diabetes de tipo 2 implica una deficiente respuesta del organismo a la insulina, la hormona que regula el azúcar en el cuerpo. Esta enfermedad aumenta, de forma significativa, el riesgo de muerte por enfermedades cardíacas, derrames cerebrales, hipertensión arterial, ceguera, enfermedades renales y del sistema nervioso, entre otras. 

Antes, la diabetes tipo 2 era típica de los mayores de 40 años, pero hoy casi la mitad de los pacientes en Estados Unidos son niños. En general, la incidencia de la enfermedad en diferentes poblaciones aumenta a medida que aumenta la tasa de grasa en los alimentos y el porcentaje de alimentos de origen animal. 

Campbell aporta datos claros sobre cómo se puede prevenir e incluso curar la enfermedad mediante el consumo de alimentos integrales de origen vegetal. 

Prevenir la diabetes 2 con dieta vegana

Por ejemplo, la prevalencia de la diabetes entre los niños inmigrantes japoneses en Estados Unidos es cuatro veces mayor que en Japón. Asimismo, un seguimiento de seis años de las dietas de 36.000 mujeres en el estado de Iowa mostró una correlación entre la escasez de casos de diabetes y el alto consumo de cereales integrales y fibra dietética. 

James Anderson es uno de los investigadores de la diabetes más respetados del mundo. En una ocasión, comparó el estado de los pacientes que se alimentan con la típica dieta americana (que cumple la recomendación de la Asociación Americana de la Diabetes) con pacientes que siguieron una dieta basada en plantas. Tras sólo tres semanas, 24 de los 25 diabéticos de tipo 2 abandonaron por completo el uso de la medicación. Además, los diabéticos de tipo 1 (cuyos cuerpos no producen insulina) redujeron el uso de medicamentos en un 40%, y su colesterol en sangre descendió un 30%. 

Cáncer de hígado, de mama, de intestino y de próstata

Los productos de origen animal afectan la menstruación y provocan niveles elevados de hormonas femeninas (como el estrógeno y la progesterona) y de colesterol en la sangre. Todos estos efectos aumentan significativamente el riesgo de cáncer de mama. 

En El estudio de China, el Dr. Campbell explica que los fármacos habituales contra el cáncer de mama están destinados a reducir la actividad de los estrógenos. Sin embargo, los niveles peligrosos de estrógenos pueden evitarse de forma preventiva mediante una dieta vegetal. 

La nutrición también es un factor decisivo en las sustancias químicas (como la dioxina) que favorecen la aparición de la enfermedad, porque el 90-95% de ellas se absorben a través de los alimentos de origen animal. 

Con respecto al cáncer colorrectal y al cáncer de ano, los datos muestran que su distribución coincide claramente con el índice de consumo de carne. Numerosos estudios exhaustivos relacionan la ingesta de fibra dietética (que sólo se encuentra en las plantas) con la prevención de la enfermedad. Otros estudios sugieren que la prevención se debe a una combinación de ingesta de plantas enteras con un bajo consumo de carne. 

Campbell también se refiere a los cánceres del tipo más común entre los hombres estadounidenses: el cáncer de próstata. Existe una clara relación entre la propagación de la enfermedad y la tasa de consumo de productos lácteos, la alta cantidad de proteínas y calcio que favorece el desarrollo de la enfermedad. También existe una alta correlación entre el consumo de productos animales en general y la tendencia a padecer cáncer de próstata.

Prevenir el cáncer con alimentación basada en plantas

Enfermedades autoinmunes

Existen decenas de enfermedades autoinmunes, en las que el sistema inmunitario identifica componentes del propio cuerpo como invasores extraños y los destruye. Las proteínas que se han descompuesto de la leche de vaca en la sangre de un consumidor de lácteos tienden a hacer que el sistema inmunitario destruya una proteína esencial además de la proteína invasora. 

Campbell presenta la diabetes de tipo 1 («diabetes juvenil») como una enfermedad distinta en la que la leche de vaca provoca una destrucción en el organismo: la destrucción de las células pancreáticas encargadas de producir insulina. Pero aunque no hay una conclusión unificada sobre la fuerza del efecto de la leche, los investigadores están casi de acuerdo en que su consumo aumenta el riesgo de diabetes de tipo 1. 

La esclerosis múltiple es otra enfermedad autoinmune, típica de la sociedad occidental, en la que se dañan las señales eléctricas que pasan por el sistema nervioso. 

El tema de la nutrición sigue siendo poco explorado en el estudio de esta enfermedad. Sin embargo, los estudios insinuan una influencia de la nutrición en la esclerosis múltiple

Por ejemplo, el investigador Roy Swank hizo un seguimiento de las dietas de 144 pacientes durante 34 años. Descubrió que sólo el 5% de los que consumían alimentos bajos en grasa (es decir, pocos productos animales) morían, frente al 80% de los pacientes que consumían grandes cantidades de grasas saturadas. 

Con la debida cautela, el Dr. Campbell relaciona todas las enfermedades autoinmunes con el consumo de productos animales, y en particular la leche animal. los poderes de la salud desde el punto de vista de la nutrición es irracional.

Los descubrimientos en este campo son aún parciales, pero no deberíamos ignorar el papel de la nutrición en la lucha contra el cáncer.

Osteoporosis y otras enfermedades típicas en Occidente

La osteoporosis es una enfermedad que provoca debilidad ósea. 

Es curioso. En los países occidentales, estamos inundados de mensajes sobre el supuesto beneficio de los productos lácteos para prevenir el deterioro de los huesos. Pero la realidad dice otra cosa. La incidencia de la enfermedad es mucho mayor precisamente en las poblaciones que consumen más productos lácteos. 

¡Qué paradoja!

¿Pero cómo es posible? Las proteínas animales aumentan la acidez de la sangre. En consecuencia, el organismo reacciona liberando calcio para reequilibrar el pH sanguíneo.

Según el Dr. Campbell, la lucha más eficaz contra la osteoporosis combina el ejercicio regular, una dieta integral basada en plantas y la reducción del consumo de sal.

El estudio de China concluye su repaso a las enfermedades típicas de Occidente hablando de los cálculos renales, las enfermedades oculares (degeneración de la mácula y las cataratas) y la disminución de las funciones cognitivas (demencia y Alzheimer). Los datos disponibles no son definitivos, pero bastan para tomar en serio la nutrición a la hora de prevenir estas enfermedades y tratar a los pacientes.

En todos los casos, hay pruebas considerables de que el consumo de carne, pescado, lácteos y huevos contribuye al desarrollo de las enfermedades. Al mismo tiempo, sobresalen los beneficios de la alimentación vegetal para prevenirlas. 

Carne, huevos, lácteos y pescado están relacionados con muchas enfermedades
Crédito: @choicebison

Alimentación basada en plantas contra las enfermedades

Ya sabemos que una dieta basada en plantas puede satisfacer todos los requisitos nutricionales de nuestro cuerpo. Así lo certifican hoy las principales asociaciones diéteticas y médicas del mundo. Comiendo cereales, legumbres, verduras, frutas, semillas y frutos secos, todas nuestras necesidades están más que cubiertas. 

Pero resulta que, además, esta alimentación nos protege de los perjuicios para la salud que se esconden en cada gramo de carne, pescado, huevos o lácteos.

Ventajas de la dieta vegana

Una dieta 100% vegetal presenta numerosos beneficios nutricionales, para la salud y el bienestar. Además, como hemos visto, ayuda a prevenir varias enfermedades comunes. 

Una dieta sin peligros

Muy atrás quedan las épocas en las que existía un temor, incluso entre ciertos profesionales mal informados, de que la dieta vegana pudiese acarrear ciertos problemas de salud. Todo lo contrario:

De acuerdo con el informe de la ADA (Asociación Americana de Diétetica) de 2009:

“La postura de la Asociación Americana de Dietética es que las dietas vegetarianas adecuadamente planificadas, incluidas las dietas totalmente vegetarianas o veganas, son saludables, nutricionalmente adecuadas, y pueden proporcionar beneficios para la salud en la prevención y en el tratamiento de ciertas enfermedades. Las dietas vegetarianas bien planificadas son apropiadas para todas las etapas del ciclo vital, incluido el embarazo, la lactancia, la infancia, la niñez y la adolescencia, así como para los atletas”.

Cuando la ADA dice “adecuadamente planificadas” se refiere a una dieta equilibrada, variada o responsable. Por ejemplo, ningún dietista recomendaría seguir una dieta en la que se repitan constantemente unos pocos ingredientes, o una dieta basada en azúcares, golosinas o patatas fritas. Esto es cierto para cualquier dieta, sea vegana o no. 

De hecho, una familia cuya dieta es omnívora, suele repetir los mismos ocho o nueve platos una y otra vez. Por otro lado, cuando se cambia a una dieta basada en plantas suele darse un efecto interesante. Hay tanto por descubrir y aprender que, más allá del desafío culinario, se logra una dieta mucho más variada y equilibrada que de costumbre.

Más plantas, más salud

Al seguir una dieta vegana, mucha gente suele sentirse mucho más energética y saludable. Esto se debe, en parte, a la menor ingesta de grasa y a la mayor cantidad de vegetales que nutren nuestro organismo con más vitaminas, minerales, fitoquímicos y líquidos. 

Es interesante constatar la obsesión generalizada por obtener suficiente proteína (lo cual es difícil de no conseguir) mientras que rara vez oímos a alguien preocuparse por alcanzar su ración diaria de vitaminas.

Ventajas nutricionales de la dieta vegana

Fibra y sobrepeso

Otro factor muy saludable en la dieta vegana es que, al consumir más alimentos vegetales, aumenta enseguida la cantidad de fibra que ingerimos. La fibra cumple varias funciones en nuestro organismo, pero la principal de ellas es que ayuda a limpiar y desintoxicar nuestro cuerpo. Así, al tener el aparato digestivo y la sangre más limpia, nos sentimos mejor.

Además, al seguir una dieta basada en plantas, se hace más fácil controlar el sobrepeso y evitar la obesidad. Esto no significa que no existan veganos obesos, ni que la alimentación vegetal sea un método para perder unos kilos. Pero con determinadas pautas, estas dietas son sin duda parte de la solución

Suplementación con B12 en las dietas basadas en plantas

El único elemento que puede faltar en una dieta vegana o vegetariana es la vitamina B12. De todos modos, la carencia de esta vitamina es por desgracia cada vez más común en el conjunto de la población, sea cual sea la dieta. 

Así todo, hay unanimidad en la comunidad científica: se recomienda a cualquier persona que se alimente a base de plantas hacer seguimientos periódicos y tomar un suplemento vitamínico si es necesario. También hay que tomar en cuenta los alimentos vegetales enriquecidos con vitamina B12, como por ejemplo algunas leches vegetales.

¿Peligrosa o milagrosa?

En definitiva, la dieta vegana no es peligrosa. Nos provee todos los nutrientes que necesita nuestro cuerpo (salvo la B12). 

Pero es que, además, en algunos casos, puede ser milagrosa. Tal como demuestran miles de estudios, la nutrición a base de plantes está llena de ventajas. Ayuda a prevenir y combatir algunas de las enfermedades letales más extendidas en nuestra sociedad.

Una cosa es segura. Si quieres dejar de formar parte de la explotación, el maltrato y la crueldad contra los animales, puedes hacerlo sin temor alguno. Tu propia salud sólo puede salir ganando.

Y el veganismo te espera.

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