Carnismo

Carnismo: definición, función y diferencia con el especismo

Si el veganismo aboga por vivir sin hacer daño a ningún animal, ¿cómo se llama la doctrina que justifica, normaliza y promueve la violencia diaria hacia millones de animales cada minuto? A esta ideología invisible se la conoce como carnismo. ¿En qué se diferencia del especismo? ¿Cómo funciona? ¿Y cuál es su principal debilidad?

¿Qué es el carnismo?

El carnismo es un sistema de creencias, una ideología. Esta doctrina nos enseña que comer carne y secreciones de ciertos animales es normal, natural y necesario.

El término “carnismo” fue acuñado por la Dra. Melanie Joy, psicóloga social, autora de varios libros e impulsora del sitio de divulgación Beyond Carnism (Más allá del carnismo). En su obra Por qué amamos a los perros, nos comemos a los cerdos y nos vestimos con las vacas, desarrolla el concepto, lo desmenuza y explica su importancia.

La Dra. Joy lo define así:

“El carnismo es el sistema de creencias, o ideología, invisible que condiciona a la gente a comer determinados animales”.

Melanie Joy

Aunque el término se deriva de la palabra “carne”, el carnismo incluye no sólo el consumo de carne de animales sino también sus secreciones, como la leche, los huevos y la miel, que provienen del cuerpo, de la carne, de animales.

¿En qué se diferencian el carnismo y el especismo?

Para la Dra. Melanie Joy, “el carnismo es, en esencia, lo opuesto al veganismo”.

Pero cabe preguntarse si el término es necesario. ¿Son lo mismo carnismo y especismo? Y si no, ¿qué diferencia hay?

Recordemos que el especismo es la discriminación en base a la especie a la que se pertenece. En su versión más común y relevante, el especismo antropocentrista sitúa, moralmente, a cualquier humano por encima de cualquier individuo de cualquier otra especie.

Por otro lado, el carnismo, como hemos visto, justifica y promueve el consumo de ciertos animales.

Melanie Joy explicando lo que es el carnismo
Melanie Joy

El carnismo: una subideología del especismo

La propia Joy explica la diferencia entre especismo y carnismo de la siguiente forma:

“El especismo es el sistema de creencias, o ideología, que considera que los animales, incluidos los humanos, tienen más o menos valor moral —son más o menos dignos de ser tratados con respeto— sólo según su pertenencia a una especie. Los humanos, creadores de la ideología especista, ocupan por supuesto el peldaño más alto de la jerarquía especista.

El carnismo es la ideología que considera adecuado comer algunos de los animales situados en los peldaños inferiores de la jerarquía especista. Es una «subideología» del especismo, al igual que el antisemitismo, por ejemplo, es una subideología del racismo: una expresión específica de una ideología más amplia”.

Melanie Joy

Tanto el especismo como el carnismo son sistemas de opresión. Ambos comparten la misma estructura y la misma mentalidad. Sin embargo, aunque sutiles, las diferencias entre estos dos conceptos son significativas. 

¿Quiénes son «ellos»?

En primer lugar, cada uno de estos términos refleja una percepción distinta de la división entre “nosotros y ellos”.

El especismo considera a todos los animales no humanos, “ellos”, inferiores a nosotros. 

Con el carnismo, la idea de “ellos” tiene muchos matices y se suele referir a un determinado número de especies. Este matiz ilumina precisamente la incoherencia de nuestro trato a los demás animales. Además, hay muchos «ellos» distintos, según cómo la discriminación especista se lleve a cabo en la práctica (ganadería, experimentación, venta de «mascotas», caza, tauromaquia, etc.).

Filosofía o psicología

En segundo lugar, hay que entender cada concepto en el contexto de la disciplina científica en el que se desarrolla. ¿Hablamos de ética o de psicología social?

El especismo se refiere a una actitud moral de discriminación ante los intereses de otros animales. No es casualidad que sea un filósofo (Peter Singer) quien haya popularizado el término. 

La idea se entiende a la perfección cuando se la compara con otros tipos de discriminación, como el racismo o el sexismo. En la práctica, comer marisco, comprar “una mascota”, pisar una hormiga a propósito y testar un champú en conejos, todos estos actos expresan una postura especista.

Por otra parte, el concepto de carnismo se enfoca en los mecanismos psicológicos y sociales que justifican y fomentan una determinada forma de explotación y de violencia contra ciertos animales, como los peces, las gallinas, las abejas, etc. Fue una psicóloga social quien propuso el término; no es casualidad. 

La idea se entiende mejor al compararla con los argumentos usados en el pasado por esclavistas y opositores al sufragio universal. En la práctica, entender el carnismo ayuda a formular estrategias más efectivas para contrarrestar dicha ideología y lograr la liberación animal.

Veamos a continuación el papel que juega la ideología carnista en la perpetuación de la explotación especista.

Discriminación especista

La función del carnismo

A nivel psicológico, el carnismo sirve para llenar el vacío entre los valores humanos de respeto y empatía por un lado y las prácticas violentas que fomentamos con nuestros hábitos de consumo diarios.

El dolor de la disonancia cognitiva

Salvo algunas contextos excepcionales, la humanidad no necesita alimentarse de animales. Sin embargo, en este mismo instante miles de animales están siendo asesinados para acabar en el plato de alguien. 

Al mismo tiempo, casi todos compartimos y nos identificamos con unos valores universales opuestos a la violencia, la esclavitud y el maltrato. No sólo se trata de un ideal. Es también un instinto primario, común a humanos y animales de otras especies, que podemos constatar en cualquier niño expuesto a la explotación animal.

Así, mientras por un lado hablamos de paz y armonía, por el otro lado hincamos el diente en el resultado de una violencia monstruosa. De la misma billetera sacamos un billete para salvar a algún animal que nos haya conmovido y otro billete para pagar al matarife de gallinas, atunes y otros desafortunados. Nos enternecemos al ver una madre de otra especie amamantar a su cachorro mientras saboreamos un yogurt hecho con la leche que otro cachorro ya nunca podrá disfrutar.

El conflicto está servido. En psicología se le llama disonancia cognitiva. Quizá no parezca muy grave, pero a la larga puede ser tan o más dolorosa que un dolor de muelas.

Trágica anestesia

Para acallar esa desagradable disonancia, para anestesiar ese dolor, ahí aparece, «al rescate», el paquete de creencias bautizado por la Dra. Joy como carnismo. Pero el resultado no podría ser más trágico: nos desconectamos de nuestra propia naturaleza mientras nos convertimos en fervientes defensores de la explotación animal.

Así pues, la ideología carnista sirve para que la gente pueda seguir haciendo cosas que van en contra de sus valores y de sus instintos.

Es el momento de ver cómo desactivar la principal arma del carnismo.

Perros en la industria cárnica. Ejemplo de carnismo.

Visibilizar el carnismo: ¿Por qué es importante llamarlo por su nombre?

El carnismo consiste en un sistema de creencias invisible. Es decir, el consumo de animales en la civilización humana apenas se ha cuestionado a lo largo de la historia. La gente no suele plantearse por qué come carne u otros productos de origen animal ni por qué se comen unos animales y otros no.

Esta invisibilidad es la principal vía por la cual el carnismo mantiene su hegemonía en las distintas culturas humanas.

Sin embargo, como demuestran millones de veganas y veganos en el mundo, la explotación de animales para consumo humano no es necesaria. Al visibilizar la ideología carnista, poniéndole nombre y analizando sus mecanismos, queda patente que comer animales es una elección. 

Cuando tenemos el privilegio de elegir, lo hacemos según nuestras creencias. En este caso, el conjunto de creencias que legitiman y condicionan a la gente a consumir la carne y las secreciones de ciertos animales se denomina carnismo.

En definitiva, el concepto de carnismo nos ofrece una valiosa herramienta para combatir la explotación animal. Ya no hay veganos por un lado y gente “normal” por otro. Hay personas veganas y hay carnistas. Con respecto a nuestra relación con el resto de animales, cada persona puede y debe elegir entre dos ideologías distintas y opuestas: carnismo o veganismo.

Nuestra generación tiene el privilegio de poder elegir, cambiar la historia y construir un mundo mejor para todos, un mundo vegano.

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