germinado casero de guisante

Cómo hacer germinados en casa

Los germinados son un tipo de alimento de lo más nutritivo. Se trata de semillas que germinan, sin tierra, y se comen una vez tienen una pequeña raíz y hasta que empiezan a brotar las dos primeras hojas (cotiledones). Hoy veremos cómo hacer germinados en casa, paso a paso, además de unas pautas muy simples que te permitirán adaptar el proceso a tus propias circunstancias. Y podrás descargarte una tabla con los tiempos de remojo y germinación de las semillas más comunes.

También hablaremos al final de cómo se pueden integrar en nuestro menú. Pero antes, recordemos brevemente los beneficios de los germinados:

  • Gran concentración de nutrientes (vitaminas, minerales, fitoquímicos…)
  • Mayor cantidad de aminoácidos (más proteína)
  • Menos cantidad de calorías que en la semilla original
  • Mejor digestión, menos gases, mayor sensación de ligereza
  • Alimento vivo, se suele comer crudo
  • Fuente de vitaminas disponible todo el año
  • Son frescos y ecológicos (no requieren pesticidas ni sustancias tóxicas)
  • Económicos (al germinar, las semillas crecen y obtenemos más cantidad de alimento)

Ventajas de hacer germinados en casa

Podemos encontrar algunos tipos de germinados en la mayoría de supermercados o comercios de alimentación, pero lo ideal, a mi gusto, es prepararlos en casa. Hacer los germinados en casa tiene varias ventajas:

  • Es más barato
  • Mayor variedad (podemos germinar semillas y legumbres que no se suelen vender)
  • Obtenemos germinados más frescos, directamente a nuestro paladar
  • Los podemos ir consumiendo a medida que avanza el proceso de germinación
  • Satisfacción de cultivar tu propia comida
  • Es fácil y requiere muy poco esfuerzo
Los germinados son deliciosos y saludables

A pesar de las ventajas de preparar nuestros propios germinados en casa, hay mucha gente que los sigue comprando o los consume muy de vez en cuando. A menudo, esto se debe a no saber cómo hacerlos correctamente, o quizás a una mala experiencia en el pasado tras la cual muchos desisten.

Hoy te voy a contar lo que yo he aprendido sobre los germinados caseros. Todavía me queda mucho por aprender, pero hay varias pautas básicas que aplico y que me permiten disfrutar de los germinados cada semana.

¡Espero que mi experiencia te sea útil y te anime a preparar tus germinados en casa!

Pequeña guía: Cómo hacer germinados en casa

Veamos primero las pautas básicas que debemos tener en cuenta. Esto nos ayudará, más allá de las instrucciones de germinación que puedas encontrar aquí o en otra fuente, a tener un criterio propio y actuar con lógica, según nuestras propias circunstancias.

Después, veremos cuáles son los pasos que sigo exactamente para hacer mis germinados en casa, fotos incluidas. Terminaremos con un par de consejos que conviene tener en cuenta.

¿Empezamos?

Tres pautas esenciales para hacer germinados

Cuando queremos germinar una semilla para luego comerla, deberíamos tener presente el proceso natural que sigue cualquier semilla que germina en condiciones naturales.

Hay tres factores clave para tener éxito al hacer germinados en casa:

  1. Humedad
  2. Temperatura
  3. Oscuridad

Humedad

Obviamente, las semillas necesitan agua para germinar y empezar a crecer.

Sin embargo, demasiada agua terminará estropeando tus germinados. Lo importante es que las semillas tengan suficiente humedad para ir creciendo, pero sin “charcos” de agua para que se desarrollen hongos o podredumbre.

Éste es el criterio a tener en cuenta. Por lo general, se suele mojar y escurrir las semillas una, dos o tres veces al día. Pero este número varía según el clima y la temperatura ambiente de la casa en la que estés haciendo los germinados.

Germinados caseros de frijoles mungo y de guisantes

Temperatura

Otro factor básico es la temperatura. 

Aunque cada semilla tiene una temperatura óptima, lo importante es:

  1. evitar las temperaturas extremas
  2. adecuar la frecuencia de “regar/escurrir” a la temperatura de tu casa

En verano, por ejemplo, suelo mojar mis semillas varias veces al día. A veces sólo las miro o las toco para ver si están totalmente secas. Si es así, les doy un baño y las escurro. Por otro lado, en invierno o en época de lluvias (más humedad en el aire), estoy menos pendiente de ellas. Dos remojos al día suelen bastar, e incluso si una noche me olvido, los germinados aguantan.

Oscuridad

Finalmente, un factor importantísimo es la oscuridad.

Las semillas desarrollan sus raíces bajo tierra, ajenas a la luz del Sol. Puede parecer obvio, pero me he encontrado con varios tutoriales que se desentienden de este hecho y enseñan a germinar en frascos transparentes sin cubrirlos de la luz.

En general, las raíces pueden crecer un poco aún con luz, pero lo hacen a un ritmo más lento. Además, y esto es lo más importante si quieres comer tus germinados caseros, la luz solar los afecta. Suelen tener un sabor más amargo y un color ligeramente más oscuro.

A menos que estés buscando un efecto particular, creo que lo mejor que podemos hacer a la hora de hacer germinados en casa es intentar imitar al máximo el proceso natural de germinación de las semillas.

Cómo hacer germinados en casa paso a paso

Tras aclarar los criterios fundamentales, vamos a ver cuáles son exactamente las etapas para hacer germinados en casa. 

Tomaremos como ejemplo las lentejas, ya que son quizás los germinados más fáciles de preparar en casa. Es decir, con muy poco, las lentejas germinan y hay pocos errores que podamos cometer. También imagino que ya tienes lentejas en casa y probablemente dentro de unos minutos ya puedas empezar el proceso de germinarlas. Además, tienen un valor nutritivo altísimo, un sabor muy especial y una textura deliciosa.

De todos modos, para germinar en casa otras semillas o legumbres, el proceso es básicamente el mismo.

Primero lo explico con palabras, y más abajo verás varias fotos del proceso. ¡Vamos allá!

Cómo hacer germinados de lentejas

  1. Tomamos un puñado de lentejas y las ponemos en un recipiente opaco. Las lavamos con agua y retiramos las lentejas que estén rotas o particularmente feas ya que no germinarán y podrían estropearnos el resto de la cosecha.
  2. Tras enjuagarlas bien, las dejamos en remojo durante varias horas. En el caso de las lentejas, lo ideal es 8 horas. (Para otras legumbres y semillas, mira aquí la tabla de tiempos de remojo y germinación)
  3. Escurrimos las lentejas con un colador.
  4. Las volvemos a colocar en un recipiente que nos servirá de germinador. Puede ser una cazuela, un vol o incluso un plato hondo. Idealmente, tendrá cierta anchura para que las lentejas tengan espacio para crecer y no se amontonen a lo alto. Ten en cuenta que al cabo de unos días, las lentejas germinadas ocuparán mucho más espacio. También es posible dejarlas en el mismo colador si no lo vas a necesitar.
  5. Cubrimos las lentejas con un paño de cocina. Así evitamos que les dé la luz y al mismo tiempo puede entrar aire. El aire es esencial para que las semillas germinen correctamente. También ayuda a que se vaya evaporando la humedad. Esto es especialmente importante en épocas frías y húmedas.
  6. 2 o 3 veces al día (según la temperatura ambiente) enjuagamos las lentejas y las volvemos a escurrir bien. Después, las cubrimos de nuevo.
  7. Al cabo de 1-3 días, dependiendo del tipo y la calidad de las lentejas así como de la temperatura ambiental, empezarán a surgir las raíces. Para mí, ver esto es un momento mágico. Incluso tras años germinando semillas en casa, todavía me emociono y no pierdo la ocasión de mostrárselo a mis hijas que, infaliblemente, sueltan un “wow”…
  8. A partir de este momento, ya se pueden consumir los germinados. O también puedes dejarlos todos, o parte de ellos en el recipiente y seguir remojándolos y escurriéndolos diariamente.
  9. En este etapa es posible también colocar los germinados en una fiambrera y guardarlos en el refrigerador para consumirlos durante los próximos días. O si prefieres, puedes continuar con el proceso de germinación hasta que veas que empieza a brotar el tallo y las dos primeras hojitas.
  10. Cuando empiezan a brotar los cotiledones (las dos primeras hojas), recomiendo terminar el proceso de germinación y consumir los germinados que te queden, o bien guardarlos en la nevera para que se conserven. Refrigerados, pueden durar alrededor de una semana más.
  11. Se recomienda enjuagarlos antes de consumirlos. ¡Buen provecho!

Este método es la forma más simple de germinar lentejas o la mayoría de semillas en casa. Para saber los tiempos de otros tipos de semillas, descárgate la tabla de tiempos de remojo y germinación.

Semillas mucilaginosas

Sin embargo, las semillas mucilaginosas, como el lino o la chía, son más complicadas porque sueltan una gelatina y este sistema no funciona.

La verdad es que tuve una mala experiencia las 3 veces que lo intenté con las mucilaginosas. Cuando finalmente sí tuve éxito con las semillas de chía, no me gustó el sabor así que no lo he vuelto a intentar. 

Por otro lado, en una ocasión, aproveché las semillas de lino que sí habían germinado para plantarlas en una maceta. Descubrí una planta bonita, que crece como una torrecilla alta y esbelta. Al cabo de varias semanas empezó a sacar florecillas violetas que aparecen por la mañana y desaparecen al atardecer… Te lo cuento para animarte a experimentar sin miedo con cualquier semilla 🙂

2 consejos para hacer germinados en casa

Un error muy común a la hora de preparar germinados en casa es olvidarse de hidratar las semillas cada día. Para mí la solución fue usar un recipiente opaco (para evitar la luz) y dejarlo en la mesa del comedor. De esta manera, cada vez que nos sentábamos a comer, teníamos los germinados en la mesa y me acordaba de mojarlos si era necesario. Además, cuando están comestibles, al cabo de 2 o 3 días en algunos casos, así ya los tenemos en la mesa y los añadimos a cualquier ensalada o guiso.

El segundo consejo es evitar tocar las semillas en la medida de lo posible, y en todo caso hacerlo con las manos limpias. Así ayudamos a que los germinados se desarrollen fuertes y sanos.

Cómo comer germinados

Ahora que ya sabes cómo preparar germinados en casa, quizás te estés preguntado de qué formas se pueden consumir. No hay grandes secretos aquí. Se pueden comer crudos, salteados, al vapor o hervidos (algunos germinados, como el guisante o la haba, se desaconseja comerlos crudos).

Hay varias maneras de comer germinados, incluirlos en tu menú y disfrutar de sus propiedades nutritivas.

Sugerencias para consumir germinados:

  • Así tal cual, como un snack saludable
  • Añadiéndolos a la ensalada
  • Dentro de un bocadillo
  • Molidos para hacer un paté o una crema (hay una modalidad de tahini en Oriente Medio que está hecho de semillas de sésamo germinadas)
  • Añadidos crudos como un topping a un guiso
  • Crudos, como crutones saludables en una sopa
  • Salteados con otras verduras (la soja germinada es un ingrediente muy común en los woks de la cocina asiática)
  • Hervidos al vapor, para conseguir una textura más suave y un sabor algo más dulce
  • Como base para hacer una sopa de legumbres (se cocinan en pocos minutos)
  • Ingrediente principal para hacer albóndigas o hamburguesas vegetales
Germinados caseros de garbanzos

Si es la primera vez que comes germinados, empieza por una cuchara más o menos al día. Cada semilla puede ser un poco diferente, pero conviene darle tiempo a nuestro aparato digestivo a acostumbrarse a los germinados. Al poco tiempo, se convertirán en un componente fijo en tu dieta.

Mi experiencia personal haciendo germinados en casa

Fue poco después de hacerme vegano que descubrí las bondades de los germinados. Así que me animé a prepararlos en casa. Las primeras veces casi nunca me salía bien. Me olvidaba de mojarlas, o las mojaba demasiado y se me pudrían (¡fíate de tu olfato!). Otras veces me salían bien, pero tras usarlos una vez en una ensalada, las ponía en la nevera y me olvidaba, o no me apetecían en la ensalada y no se me ocurrían otras maneras de usarlas.

Pero cada tanto tiempo, recordaba los enormes beneficios de los germinados, sobre todo a nivel nutricional, y volvía a la carga. Con un poco de perseverancia y práctica (como en todo…) hacer germinados en casa se ha convertido en un hábito. Con algunas semillas como las lentejas (de varias especies) o el (frijol) mungo, lo he hecho tantas veces y he aprendido tanto que ya me considero un pequeño experto y me permito dar consejos a amigos y familiares. Así es de hecho como decidí escribir esta serie de artículos sobre los germinados. Mi hermana mayor me empezó a preguntar, y fui enviándole tantos mensajes, fotos, audios y videos al respecto por whatsapp, que propuse el tema de los germinados para un episodio del podcast de veganismo, y finalmente me senté a escribir para ti, querid@ lector/a del blog.

Por supuesto, hay mucho más que aprender y descubrir sobre el maravilloso mundo de los germinados. Pronto subiré también una reseña de 3 germinaderos caseros, por si lo quieres tener aún más fácil para prepararlos en casa. Pero mientras tanto, espero que todo lo que he compartido aquí sobre cómo hacer germinados en casa te sea útil y te animes a empezar ya. O si ya lo sueles hacer, espero que mi experiencia te haya aportado algo para mejorar tus germinados caseros.

Me encantaría saber cómo preparas tú los germinados, si haces algo diferente o si has descubierto algún truquillo que quieras compartir con la comunidad. O si los vas a hacer ahora por primera vez, ver cómo te salen esos germinados 🙂 Deja un comentario aquí abajo y sigamos aprendiendo juntos sobre cómo hacer germinados en casa.

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