El ocaso de la industria cárnica frente al auge de las alternativas vegetales

La industria cárnica busca soluciones ante el auge de las alternativas vegetales

El sector de las proteínas vegetales aún es muy pequeño, pero su evolución no pasa desapercibida para nadie en el mundo de la alimentación. Para la próxima década se prevé un crecimiento aún mayor. Son excelentes noticias para los animales y para quienes luchan por ellos. Pero claro, no todos están contentos.

Hace años que la industria láctea reconoce estar en crisis. Ahora, parece ser el turno de la industria cárnica. Nerviosos al ver cómo más y más consumidores se suben al tren plant-based, los productores de carne de vaca en EEUU han financiado un extenso estudio para calibrar la situación y sus posibles soluciones.

Impactos de las nuevas alternativas de proteína vegetal en la demanda de vacuno

La investigación se titula “Impactos de las nuevas alternativas de proteína vegetal en la demanda de vacuno en EEUU”. Su publicación nos brinda la oportunidad de anticipar y contrarrestar las diferentes estrategias de la industria cárnica. En la lucha por terminar con la explotación animal, se trata de una valiosa ventaja que podemos aprovechar. 

Esto es precisamente lo que ha hecho Faunalytics, un think tank vegano cuyo objetivo es dar herramientas a activistas, sean organizaciones o individuos, para que aumentar su impacto.

El estudio se compone de varias partes: una encuesta y dos experimentos. 

En la encuesta participaron 3000 personas (de EEUU) divididas en 2 grupos. Por un lado, quienes consumen carne roja regularmente, y por otro, los flexitarianos, vegetarianos y veganos (a quienes la consultora Lantern denomina como “veggies”).

Condiciones de la industria de carne de vacuno

En el restaurante

En el experimento del restaurante, los investigadores examinaron las preferencias de los consumidores entre carne de vacuno, pollo y proteínas vegetales. Fueron cambiando el precio y la disponibilidad de las distintas ofertas y descubrieron que la demanda de carne de vacuno disminuye más cuando el precio de la carne de vacuno sube que cuando el precio de la proteína vegetal baja. 

También encontraron que el consumidor medio está dispuesto a pagar un precio por la carne de vacuno superior al precio real actual. Al mismo tiempo, el precio que está dispuesto a pagar por una comida de origen vegetal es inferior al precio real actual. 

El estudio determinó que para que los consumidores sean indiferentes entre carne de vacuno y una alternativa vegetal, la comida de origen vegetal tendría que costar 1,11 dólares menos que la de carne de vacuno.

En el supermercado

El segundo experimento se llevó a cabo en una tienda de comestibles y planteó dos escenarios diferentes: uno en el que los participantes podían seleccionar sólo una proteína y otro en el que podían seleccionar todas las proteínas y cantidades que quisieran. 

Los resultados indicaron que los consumidores habituales de carne de vacuno son más sensibles al precio que los que siguen una dieta alternativa, o veggie. Estas personas son más propensas a elegir productos más baratos cuando su opción preferida sube de precio.

Las 4 conclusiones principales del estudio

Pero lo más fascinante del estudio es que nos abre una puerta para presenciar la toma de decisiones del sector vacuno.  Así podemos saber cuáles son las estrategias que empleará probablemente la industria cárnica para hacer frente al auge de la demanda de proteínas vegetales. 

El informe de Faunalytics señala 4 conclusiones principales a tener en cuenta por los defensores de los animales y los productores de alternativas veganas.

Los consumidores consideran la carne de vacuno más sabrosa y natural

La industria cárnica intentará poner énfasis en el sabor y la “naturalidad” de la carne de vacuno. Al mismo tiempo, señalará la variedad de productos que las alternativas vegetales no pueden imitar, como la textura de un filete.

Por otro lado, nos recordarán la larga lista de ingredientes en las alternativas vegetales como “prueba” de lo artificiales que son estos productos.

En este contexto, la industria también procurará perpetuar la positiva imagen tradicional de los granjeros y las comunidades rurales y alejará el foco de la opinión pública de la situación de las verdaderas víctimas de este sector: las vacas.

¿Cómo pueden responder los defensores de los animales?

El informe sugiere varias vías de acción:

  • Apoyar la investigación y el desarrollo de proteínas vegetales o de laboratorio para potenciar y mejorar su sabor 
  • Desmontar la idea de que la carne de vacuno es natural, divulgando las prácticas antinaturales de la industria, desde la inseminación artificial y la separación de madres e hijos hasta el engorde con una dieta artificial repleta de antibióticos y suplementos y la sistemática muerte prematura en los mataderos
  • Concienciar a la población sobre las formas en que la industria ganadera explota y maltrata a las vacas, perjudicando al medio ambiente e incluso a los propios trabajadores del sector

El precio, un factor clave

Como tantos otros, este estudio vuelve a dejar clara la importancia del precio a la hora de elegir la comida. Hoy en día, los productos de carne ya suelen ser bastante más baratos que sus equivalentes de origen vegetal. En gran parte, esto se debe a las ayudas estatales a la ganadería.

Ante este panorama, la industria cárnica intentará ofrecer sus productos aún más baratos y resaltar la diferencia de precio con sus competidores plant-based. Para ello, buscarán nuevas formas de reducir costes, lo cual significará peores condiciones para los animales y más riesgos sanitarios para el consumidor final. Asimismo, los productores de carne de vacuno intentarán exprimir aún más la caja pública y obtener mayores subvenciones de las administraciones.

El precio es clave para elegir carne o alternativas vegetales

¿Qué podemos hacer para contrarrestar el previsible efecto de esta guerra de precios?

  • Luchar contra las subvenciones a la carne de vacuno
    Son nuestros impuestos los que mantienen los precios de la carne de vaca artificialmente bajos. Además, en el contexto climático actual, parece una locura que los gobiernos inviertan millones en reducir nuestra huella de carbono mientras siguen regalando enormes sumas de dinero a una industria contaminante y obsoleta.
  • Al mismo tiempo, hay que luchar contra las subvenciones públicas a la carne de pollo, cerdo y otros animales
    Debemos evitar que los consumidores de carne se limiten a cambiar un tipo de carne por otra. Nuestro objetivo es defender y salvar a todos los animales explotados.
  • Amplificar las voces de los trabajadores y las comunidades perjudicadas por la industria de la carne de vacuno
  • Reducir los costes de producción de los “sustitutos de la carne”
    Siendo un sector relativamente nuevo, se espera que los procesos de fabricación se hagan más eficientes. Fomentar la investigación y la inversión en este sector también ayudará a medio plazo a que las alternativas de origen vegetal sean más baratas y asequibles.

Cooperación con negocios minoristas 

Una de las mayores recomendaciones de los autores del estudio a la industria cárnica consiste en “vincular sutilmente… la rentabilidad de los minoristas al destino de la producción de carne de vacuno”. Estas relaciones tienen como objetivo que las tiendas y los restaurantes tengan un interés propio a que se siga vendiendo carne de terneros.

Reacción plant-based

Pero esta estrategia puede también ser usada por los productores de alternativas vegetales. Por ejemplo, Beyond Meat tiene acuerdos de colaboración con numerosos restaurantes y cadenas, como KFC, McDonalds y Burger King.

Estas asociaciones tienen un beneficio adicional. Los datos de la industria cárnica demuestran una vez más que la mayoría de consumidores de alternativas vegetales no son veganos o vegetarianos, sino flexitarianos. Hacer estos productos más accesibles al público en general reforzará aún más esta tendencia.

Acuerdos con supermercados para vender más carne o alternativas vegetales

El aumento del consumo total de proteínas atenúa la pujanza de las alternativas vegetales

La demanda de proteínas vegetales está aumentando sin cesar. Pero también sigue creciendo la demanda de proteína en general. Por este motivo, aunque el porcentaje de carne de vacuno se reduzca, en cifras totales el consumo de carne todavía continúa al alza. 

Así, la industria cárnica tiene motivos para sentirse optimista. Solo tiene que seguir fomentando la injustificada obsesión por el consumo de proteína. Las cantidades de proteína que se consumen en EEUU ya son mucho más altas de las recomendadas. Aún así, se espera que los grupos y agentes al servicio de la ganadería aumenten su presión y su propaganda en esta dirección.

Luchando contra la «proteinamanía»

Frente a este consumo obsesivo de proteína, los detractores de la industria ganadera pueden responder con campañas informativas. Hay que educar a la población sobre las verdaderas necesidades nutricionales de nuestro cuerpo. Ya hay demasiados mitos sobre la proteína que debemos desmontar.

El equipo de Faunalytics lo tiene claro:

“En una nación cuya población adulta consume aproximadamente el doble de las proteínas necesarias y se enfrenta a tasas de obesidad y enfermedades cardíacas sin precedentes, ¿no deberíamos centrarnos más en limitar el colesterol y la grasa que en consumir aún más proteínas?”

Faunalytics
Vacas, metano y cambio climático
Vacas metano y cambio climático (Imagen de Jo-Anne McArthur).

Los días contados

Aunque la industria de carne de vacuno mantiene una alta cuota de mercado, sus líderes saben lo que se les viene encima.

Los consumidores, sobre todo los más jóvenes, otorgan un valor cada vez mayor a la sostenibilidad, el bienestar animal y la salud. Y en estos ámbitos, la industria cárnica tiene registros muy pobres.

El sector de las alternativas vegetales está recibiendo inversiones enormes. Con el paso del tiempo, su precio se hará más competitivo frente a la carne de vacuno. También las subvenciones públicas empezarán a reflejar las nuevas y necesarias políticas climáticas. Para la principal industria responsable de las emisiones de metano en el mundo, se trata de malas noticias.

En definitiva, la cuenta atrás ya está en marcha. La industria cárnica tiene los días contados.

Por nuestro lado, tenemos que aprovechar la oportunidad. Bien enfocado, el activismo de los defensores de los derechos de los animales puede acelerar el declive de la ganadería y acercarnos a la liberación animal a la que aspira el veganismo.

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