Vaca: La realidad de la industria láctea en números y estadísticas

La industria láctea en números

¿Cómo funciona el negocio de la leche de vaca? No faltan artículos, vídeos o documentales que revelan la oscura realidad de la industria láctea. Pero ahora, miremos sus números. A través de ellos, se vislumbra una locura que debemos detener.

El negocio de la explotación láctea

El negocio de la industria láctea
Flickr

1130 USD 

1130 dólares es lo que cuesta obtener, mantener y explotar a una vaca durante un año en EEUU.

Miles de millones de dólares

Los gobiernos de todo el mundo invierten miles de millones de dólares en apoyar y subvencionar la industria láctea. Estas ayudas salen de nuestros impuestos, no importa si somos veganos, alérgicos a la lactosa, enfermos de cáncer de próstata (cuya incidencia aumenta con el consumo de leche) o no nos gusta la leche. 

Las ayudas oficiales se componen de subvenciones, ventajas fiscales, campañas estatales para fomentar el consumo y respaldo institucional.

264 millones de vacas

Hay 264 millones de vacas explotadas en las industrias lácteas de todo el mundo.

28,4 litros de leche

En EEUU, se saca a diario 28,4 litros de leche de cada vaca. Se trata de una cantidad mucho mayor de la que bebería de forma natural un ternero. Esta cifra ha ido aumentando en las últimas décadas, a medida que la industria láctea implementaba diversas prácticas para aumentar sus beneficios.

El precio de exprimir hasta la última gota de leche posible, lo pagan los cuerpos agotados y enfermizos de las vacas.

Vida y muerte de una vaca en la industria láctea

Explotación de vacas en la industria láctea
Wikimedia

20 años

Si no estuvieran sometidas al dominio humano, las vacas podrían vivir 20 o incluso 25 años. Pero en la industria láctea los animales no pueden simplemente vivir. Están ahí para “trabajar” y generar ingresos. Cuando dejan de ser rentables, se firma su sentencia de muerte.

6 años

5 o 6 años es la edad máxima que suele alcanzar una vaca en la industria láctea. 

La explotación es tan intensiva y las condiciones son tan duras que a partir del quinto año las vacas producen menos leche y sufren demasiados problemas de salud (mastitis, infertilidad, cojera, agotamiento…). La industria no tolera este descenso en la rentabilidad de su negocio y manda a las “vacas desahuciadas” al matadero. 

Muchas de ellas (entre 10 y 20%) llegan ahí estando embarazadas. Este vídeo muestra cómo tratan a los fetos en un matadero de Francia (imágenes duras). En casos excepcionales, alguna madre logra escapar camino al matadero salvando así su vida y la de su bebé:

10 meses

A partir de la edad de 10 a 15 meses, las vacas empiezan a alcanzar la madurez de sus órganos reproductivos. En ese momento, los ganaderos esperan con atención a que las vacas entren en celo para inseminarlas.

Comienza así un ciclo de inseminación-embarazo-parto-recuperación-inseminación…

9 meses

El tiempo de gestación de las vacas es de unos 283 días. Una vez embarazada, la madre tendrá que esperar 9 meses para poder ver y lamer a su bebé… antes de que se lo quiten.

De 4 a 48 horas

Al nacer, el ternero necesita beber el calostro, una primera leche materna vital para la supervivencia del recién nacido. Pero después, ya no puede continuar mamando. La leche de su madre no es para él, «dice la autoridad», sino para venderla para consumo humano. 

Entre 4 y 48 horas es el tiempo que tienen las vacas para estar con sus bebés antes de que se los arranquen para siempre. 

Más allá de los números, como mamíferos y seres empáticos que somos, podemos sentir sin duda el enorme dolor que invade a estas madres, impotentes ante el secuestro de sus hijos recién nacidos.

4 bebés

En la industria láctea, de promedio, una vaca da a luz 4 veces. 

Por estadística, habrá 2 machos y 2 hembras. Una hembra se queda para suplir a su madre cuando ésta sea desahuciada. Los dos terneros machos y la hembra restante se venden a la industria cárnica para acabar en un matadero.

A veces, no resulta rentable mantener con vida, transportar y vender a esos terneros. En esos casos, los matan, sin más, tal como muestran diversos vídeos como éste.

50 días

Unos 50 días después del parto y la traumática separación del bebé, se insemina de nuevo a las vacas.

De los 9 meses que están embarazadas, durante 7 meses sus cuerpos también producen leche. En general, se ordeña a las vacas 10 de los 12 meses del año.

25% de las vacas

El 24,8% de las vacas en EEUU sufren de mastitis, una infección en las ubres que se ha convertido en una verdadera epidemia entre las vacas, favorecida por las condiciones intensivas de las explotaciones lecheras.  

156 vacas

Cada año, la industria láctea mata a casi un tercio de “sus” vacas para mantener la rentabilidad del negocio. En todo el mundo, 225 000 vacas, consideradas desahuciadas por la ganadería, son enviadas al matadero.

De promedio, cada minuto, 156 vacas son asesinadas. Estos números se refiere solo a las madres y no incluye la muerte de los terneros enviados a la industria cárnica.

Contaminación e impacto medioambiental de la industria láctea

Impacto medioambiental de las vacas lecheras
Wikimedia

22 litros de orina

22 litros de orina hace cada vaca al día. Esto equivale a más de 8000 litros cada año.

50 kg de excrementos

Cada vaca, cada día, expulsa 50 kg de heces. En un año, una sola vaca produce más de 18 toneladas de excrementos

¿Y qué se hace con tanta caca? 

Tras ser tratada, una parte se vende a la agricultura ecológica como abono. Para deshacerse del resto, un método común es enterrarlo en gigantescas lagunas subterráneas.

25 veces peor

Entre eructos, heces y orina, una vaca genera de 250 a 500 litros de metano por día. Este gas de efecto invernadero, CH4, perjudica la atmósfera entre 25 y 34 veces más que el CO2

Además, las explotaciones lácteas también emiten cantidades importantes de dióxido de carbono (CO2) y óxido nitroso (N2O).

3% de los GEI

La industria láctea, ella sola, contribuye un 3% al calentamiento global, según las estimaciones más conservadoras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. 

En total, la FAO considera a la ganadería responsable del 14,5% de los GEI, gases de efecto invernadero, emitidos por la actividad humana, aunque otros estudios independientes estiman que la cifra real ronda el 50%.  

1000 litros de agua

Según el estudio de la UNESCO «Huella hídrica de las naciones» (2004), son necesarios algo más de 1000 litros de agua para producir un solo litro de leche de vaca. 

Por otro lado, para producir un litro de leche de soya, arroz o avena hay que invertir de promedio 150 litros de agua nada más.

1 gota de pus

En cada vaso de leche de vaca hay 1 gota de pus. El Dr. Gregger ha calculado este promedio basándose en los datos oficiales en EEUU.

Entre los mamíferos, siempre suele haber células somáticas en la leche materna. El problema es que cuando la madre sufre una infección, como la mastitis, muchas de esas células son neutrófilos y terminan convirtiéndose en pus.

Las regulaciones de los distintos países limitan el porcentaje de células somáticas permitidas en la leche de vaca comercializada. En cualquier caso, resultaría imposible producir las cantidades actuales de leche sin que contenga pus. Por eso se “tolera” una pequeña cantidad, que varía según el país.

Los sentimientos de las vacas

Una vaca y su hijo en una explotación láctea
Flickr

Aunque la industria ganadera las considere como simples máquinas de producir leche, las vacas son animales inteligentes, sociales y muy sensibles

Sufren por el maltrato emocional (¿hay algo más feo que quitarle a una madre su bebé?) y físico que les infligimos. Y ni siquiera hemos mencionado prácticas tan crueles como cortar la cola o quitar los cuernos

Pero también podrían disfrutar de su vida, como se puede apreciar en este breve vídeo. Una afortunada vaca muestra su alegría y su gratitud tras ser liberada. Por desgracia, el resto de vacas del establo seguirán padeciendo el infierno que la industria láctea ha diseñado para sacarles el máximo provecho económico.

Cómo ayudar a las vacas y detener esta locura

La industria láctea existe para satisfacer nuestra demanda de leche y sus derivados. Evitando el consumo de estos productos, podemos contribuir a terminar con la cruel explotación de las vacas, con su sufrimiento y con las devastadoras consecuencias medioambientales de la ganadería.

El sector lácteo está en crisis y no faltan motivos para ello.

Hoy en día contamos con muchas alternativas de origen vegetal: leche de soja, de almendra, de avena, de arroz, de anacardo, etc. También hay yogures, quesos y helados veganos, cuya producción no requiere ningún tipo de explotación animal.

Tampoco el calcio, uno de los principales argumentos propagandísticos de la industria láctea, justifica lo que les hacen a las vacas. Tenemos muchas y variadas fuentes de calcio de origen vegetal.

En definitiva, ya va siendo hora de detener esta locura. Cambiando nuestra dieta, podemos y debemos cambiar el mundo. Ésta es la propuesta del veganismo.

Hay varias maneras de hacer la transición a una dieta vegana. Lo importante es tomar la decisión. ¿Por qué no hacerlo ahora?

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