Sintiencia animal

Sintiencia animal: ¿qué es y por qué importa?

Cada vez cuesta más negar la sintiencia, o capacidad de sentir, en los animales. Y así, se hace más difícil justificar el sufrimiento que les infligimos.

¿Qué es la sintiencia?

En general, la sintiencia significa la capacidad de sentir en los seres vivos. ¿Sentir qué, cómo? Sentir emociones como dolor, placer, hambre, tristeza, curiosidad, etc. Así, en realidad, la sintiencia se refiere a la capacidad de experimentar la vida de una forma subjetiva, es decir, consciente.

¿Qué significa decir que un animal es un ser sintiente? Un animal sintiente no sólo siente una emoción, sino que tiene un sentimiento. Por ejemplo, cuando sacan a un pez del agua, el pez no sólo siente asfixia y dolor. Su estado de ánimo cambia: siente ansiedad. Sufre.

Sintiencia y consciencia

La sintiencia, la capacidad de sentir, implica pues ser consciente. Aunque sintiencia y conciencia no son conceptos idénticos, sí están estrechamente relacionados. Y en todo caso, en la realidad que conocemos, no hay sentimientos sin conciencia.

Sin embargo, muchos confunden la conciencia con la inteligencia o la capacidad de razonar. Aquí también, se trata de dos conceptos relacionados pero diferentes. Reconocer la conciencia o sintiencia animal no implica afirmar que todos los animales tienen las mismas capacidades intelectuales o creativas que tenemos los humanos.

La sintiencia de los cisnes

¿Humanizamos a los animales?

A veces, se acusa a los defensores de los derechos de los animales de estar “humanizando” a los otros animales.

Humanos, gatos, delfines, águilas… somos diferentes. Pero reconocer rasgos comunes no significa que estemos viendo rasgos humanos en otros animales. Al contrario, significa que dejamos de ver esos rasgos (inteligencia, conciencia, sintiencia…) como exclusivamente humanos.

En realidad, no estamos humanizando a nadie. Más bien estamos dejando de apropiarnos y declarar como humana y especial nuestra propia experiencia. Compartimos con las otras especies las capacidades básicas de sentir y ser conscientes. La sintiencia no es exclusividad nuestra.

De Descartes a Oxford

El término sintiencia proviene del ámbito filosófico y en la última décadas es objeto de un creciente interés por parte de la comunidad científica.

Ratones mostrando sus emociones - sintiencia animal

Negacionistas de la sintiencia animal

Durante siglos la cultura humana ha negado la sintiencia del resto de animales. El matemático y filósofo francés Descartes, genio en ciertos campos, veía en los animales robots sin alma que reaccionaban a su entorno de forma mecánica, sin sentimientos. Algo muy conveniente para justificar las numerosas vivisecciones y experimentos que realizaba en perros y otros animales.

«Tenemos la capacidad de una compasión más amplia, pero no estamos totalmente a la altura. ¿Por qué los egos humanos parecen tan amenazados por la idea de que otros animales piensan y sienten? ¿Será porque reconocer la mente del otro hace más difícil abusar de él? Parecemos tan inacabados y tan a la defensiva…».

Carl Safina

Hoy en día, tenemos una perspectiva muy diferente. La ciencia aporta un sinfín de pruebas de los animales sienten y tienen una conciencia propia, tal como nosotros.

Lo que sabemos y lo que no sabemos

Aún así, en este tema en particular, debemos tener una buena dosis de humildad. Podemos vanagloriarnos de nuestros descubrimientos, avances científicos y razonamientos lógicos. Pero en realidad no estamos ni cerca de saber cómo se siente uno/a siendo una gallina, un pez de agua dulce, o una abeja. Cuando hablamos de conocer la experiencia subjetiva de “otro”, la empatía, la comunicación, la convivencia y la imaginación siguen siendo nuestras mejores herramientas.

En este extracto de un minuto. la célebre Jane Goodall lo expresa con hermosas palabras:

Por honestidad intelectual, pues, debemos reconocer que sabemos muy poco. Con esta humildad presente, es interesante y esperanzador ver los numerosos estudios sobre sintiencia animal publicados en las últimas décadas.

Fruto de esta evolución, muchos estados han aprobado legislación que considera a los animales “seres sintientes”. Todavía no basta, y la aplicación de estas medidas jurídicas aún deja mucho que desear, pero éste es el camino.

La declaración de Cambridge

En la comunidad científica, la Declaración de Cambridge constituye todo un hito en la percepción humana de los demás animales. El 7 de julio de 2012, una conferencia de neurocientíficos reunidos en la universidad de Cambridge proclamó solemnemente, bajo la atenta mirada de Stephen Hawking, invitado de honor a la ceremonia, que los otros animales poseen, como los humanos, una conciencia propia.

“Declaramos lo siguiente: La ausencia de un neocórtex no parece impedir a un organismo experimentar estados afectivos. Evidencias convergentes indican que los animales no humanos tienen los sustratos neuroanatómicos, neuroquímicos y neurofisiológicos de los estados de conciencia, junto con la capacidad de mostrar comportamientos intencionales. En consecuencia, el peso de la evidencia indica que los humanos no son los únicos que poseen los sustratos neurológicos que generan conciencia. Los animales no humanos, incluyendo todos los mamíferos y aves, y muchas otras criaturas, incluyendo pulpos, también poseen estos sustratos neurológicos”.

Declaración de Cambridge

Los animales no humanos también son seres con plena conciencia de sí mismos, con inteligencia, con sentimientos de felicidad y de infelicidad. Algo que sabe cualquier persona que conviva con un perro o un gato, está por fin respaldado por la ciencia.

Los leones sienten - sintiencia animal

Sintiencia, ética animal y derechos de los animales

Dentro del movimiento por los derechos de los animales, el sensocentrismo defiende que la capacidad de sentir, es decir, la sintiencia, es el criterio para merecer consideración moral, y por tanto, derechos.

Lo expresaba con vehemencia el filósofo utilitarista Jeremy Bentham:

“La pregunta no es ¿pueden razonar?, ni ¿pueden andar?, sino ¿pueden sufrir?”

Jeremy Bentham

Fuera de los círculos animalistas, este enfoque coincide con gran parte de la opinión pública. La mayoría de la gente cree que, al menos gran parte de los animales que conoce, tienen la capacidad de sufrir. Y aún así, siguen consumiendo productos de origen animal… La paradoja se explica por la disonancia cognitiva, que es más fácil de aplicar al estar el sufrimiento oculto del ojo del consumidor.

En todo caso, está claro que la sintiencia de los animales es uno de los argumentos de mayor peso a la hora de transmitir el mensaje del veganismo. Este argumento se puede articular desde un punto de vista filosófico, científico, o intuitivo, como ocurre en distintas campañas veganas o en actividades como el cubo antiespecista.

Los animales sienten. Nada justifica lo que les estamos haciendo.

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